Aprendamos un poco más
El reconocimiento y aceptación de la diversidad es un elemento enriquecedor y de crecimiento personal y social para las instituciones educativas (Gutiérrez, Martín, & Jenaro, 2018). La UNESCO (2008) considera que la educación debe promover la aceptación y valoración de la diversidad en todas sus manifestaciones. La diversidad en sí misma es un desafío para los sistemas educativos y es necesario potencializar una cultura educativa que sea plenamente inclusiva, y que se conciba colectivamente en el espejo de la diversidad, donde todos los miembros de la comunidad tengan participación y compromiso por la transformación cultural, de las políticas y prácticas de la comunidad educativa.
Para la educación inclusiva, la diversidad es un desafío transformador donde se realizan cambios en las prácticas pedagógicas de manera más humanas; por ello, los estudiantes no deben adaptarse al modelo de educación, sino que la educación se debe adaptar al alumnado incentivando su participación. La centralidad de la educación inclusiva es que todos los alumnos puedan alcanzar el éxito escolar desde sus particulares y potencialidades.
La atención a la diversidad no se limita a la atención a los estudiantes con necesidades educativas especiales, sino que considera a todos los integrantes de la institución (Paz, 2018), de manera que a todos se les brinde una calidad educativa, teniendo las mismas oportunidades y sean tratados como iguales, atendiendo la diversidad de cada estudiante, lo cual no es dar a todos lo mismo, sino que hace referencia a lo que necesita cada uno de acuerdo a sus características y necesidades.
Tomado de: La cultura inclusiva para la atención a la diversidad
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